domingo, 2 de noviembre de 2008

__________________Luto

El luto, el negro de la vida, el esplendor de la salida.

Colocare en un cuarto las imagenes que rondan en la retina, cada pared quedará desgarrada por el relieve de tus labios y se humedecerá por el recuerdo de tu mirada indagando en mi. En el rito han de aparecer también los actos en los que la inocencia ha sido desmembrada, un brazo por allá con la sangre escurriendo, la boca, 4 dedos de la mano derecha, el estomago. Seguro todo el eco que dejan las palabras que han atravezado mi piel y rebotan en los adentros también volverán, unas penando, otras celebrando.
Cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace, dijera Rulfo, y ultimamente a suspiros vas alejándote cada vez más, a la par, la nostalgia se agudiza y te extraño de una forma extraña. Eres la pieza que falta en el rompecabezas, pero tu forma ha cambiado y forzar no es la opción, doblar el cartón, alterar las formas, eso no. El luto por ahora me tiene presionado contra la pared, quisiera celebrarlo, hacerle el honor que merece, sonreir... Pero mi aferración es una enfermedad grave, no creo que sea curable esto de seguir pisando tierra que no existe más, no. Aun sigo respirando el polvo que dejo esa escoba que me empuja a avanzar, solo el polvo, de nuestra tierra donde había tantas raíces, todo polvo ahora. Asma es lo que siento, al menos ahora que me dueles, ahora que te peno en silencio en medio de música de antro, solo en los asientos de atras de los camiones, en cada acorde. Un tributo rebuscado es esta pena de desgarre, la magnitud del dolor acorde a la inmensidad que soliamos ser caminando los dos en la misma banqueta. Todo es un requiem, todo me envuelve, todo me lleva a ti, al menos ahora.