Camino y el sol solo es una reminiscencia naranja a lo lejos.
Voy a contar hasta 10 y todo seguirá igual, habrá pocos pandas y aún más, muchas más especies no conocidas al borde de desaparecer, animales que desafortunadamente no tienen manchas negras en los ojos, orejas afelpadas, o pieles rayadas para salir en tv. Las calles en las noches seguirán desiertas con resonancias que solo escucho yo porque están en mi cabeza. Al adolescente gordo todavía le dará pena entrar a la piscina. Seguro algún político recordara su humanidad en el baño echándose agua en la cara y viendo su reflejo, pero sera absorbido de nuevo al salir. Mi cara igual tendrá espinillas y seguiré rascándome la nuca al ponerme nervioso. Muévete, ese programa de miedo no saldrá del aire. Charles Manson no detendrá sus planes contenidos en prisión. Habrá perros abandonados junto a la autopista. Despertar en un sábado con 48 hrs o menos de fin de semana por delante seguirá siendo una sensación difícil de explicar y enfrentar. El trafico sera igual a la hora pico, los claxons continuarán siendo nuestras lenguas. Libros y canciones que me matarían serán hechas pero no las escucharé. Los peros todavía serian altamente destructivos o esperanzadores. Moriré. Fumaría lo mismo y mis pulmones serán como esos negros que ponía la SEP. Igual seguiré rompiendo el corazón. Los luchadores seguirán haciéndo las mismas poses. Mi perro me esperará en casa. Seguiré luchando contra mis demonios, quedandome dormido en el piso de mi cuarto, encontrandole formas bizarras a las nubes, desahogando canciones, dejando lo que soy por todas partes, creando pretextos, dando vueltas, recordando.
En medio, detenido, con la luna imponiendo el paso ya: estoy bien, gracias por preguntar.
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