Venimos diciendo las mismas frases, a las mismas horas, con el mismo eco de siempre.
Un día ese eco, al rebotar en el cuarto, inundara nuestros oidos de frecuencias
perturbantes-estimulantes, los gritos en la casa, el ultimo acorde del disco, los silencios oprimidos por la culpa.
La musica sonara distinta, tendremos sed y el aire lo respiraremos con mayor facilidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario