Una esquina,
me siento los dientes,
flojos,
deteniéndose por la mera raíz.
Voy de nuevo al centro.
Los reflectores apuntándome, frente a todos y todo.
La sangre en la lona, mis miedos e inseguridades acorralándome contra las cuerdas; mira que nunca se me dio esto de pelear y ahora estoy agotado en el primer round.
Viene otro golpe, un gancho al hígado, la costilla se quiebra, me quiebro con ella.
Un derecházo a la cara, cimbra el mundo.
Dale, tira la toalla de una vez; sera mejor perder esta pelea y librar la vida con la cicatriz.
1, 2...
Que más da, que te parta la cara pero levántate.
Un gesto no define la sonrisa.
Suena campana,
suena la campana
ya.

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